Volví del hospital con mis gemelas recién nacidas y encontré un segundo refrigerador en mi cocina.-aurelle

Ahora sonaba como una estrategia.

Dos días después, una vecina le comentó que había visto a Diego y Patricia bajando cajas a la bodega del edificio.
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Valeria esperó a quedarse sola y fue a revisar.

Encontró cuatro cajas.

En todas estaba escrito su nombre.

Habían guardado libros, zapatos, documentos viejos, fotografías y parte de su ropa.

Estaban sacando su vida del departamento poco a poco.

Ahí dejó de tener dudas.

Valeria fotografió todo.
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También reunió las escrituras del departamento, comprado dos años antes de conocer a Diego, estados de cuenta, comprobantes de ingresos y copias de los mensajes.

Luego llamó a su padre.

Ernesto Salgado había pasado gran parte de su vida en el Ejército y ahora trabajaba como supervisor de seguridad. Sus hijos, Adrián y Mateo, vivían cerca de él. Adrián administraba un gimnasio; Mateo era abogado.

—Papá, cuando nazcan las niñas voy a necesitar ayuda.

Ernesto guardó silencio unos segundos.

—Dime la verdad. ¿Estás en peligro?

—Todavía no. Pero creo que están esperando que esté débil.

—Entonces no vas a estar sola.

Las contracciones comenzaron días después.

Camino al hospital, Patricia llamó a Diego.

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