PARTE 1
—¿Roberto? ¿Eres tú… el que está recogiendo latas en la calle?
La palabra se me atoró en la garganta mientras frenaba de golpe mi camioneta en plena avenida Cuauhtémoc. Un taxi me pitó con furia, alguien me gritó algo desde la ventana, pero yo ya no escuchaba nada. Mis ojos estaban clavados en un hombre encorvado bajo el sol de mediodía, con una bolsa negra al hombro y una playera percudida que alguna vez fue blanca.