PARTE 2: La traición

—Sabemos que encontraste los puntos. Si quieres seguir viva, abandona esa casa.

La llamada terminó.

Gabriel había escuchado suficiente.

—Dame el teléfono.

Se lo entregué.

Observó el número y su rostro se endureció.

—Carmine, encuentra a Matteo.

Pero cuando su subjefe salió, Gabriel me hizo una pregunta inesperada.

—Elena, ¿tu madre te dejó una caja de madera antes de morir?

Sentí que el corazón se me detenía.

—Sí. Me pidió que nunca la abriera delante de desconocidos.

Gabriel se cubrió el rostro.

—Rosa cumplió su promesa.

—¿Qué promesa?

Me miró con los ojos húmedos.

—Tu madre no era solamente una trabajadora textil.

—¿Entonces quién era?

Gabriel respiró profundamente.

—La mujer que me salvó la vida hace veintidós años.

Me quedé paralizada.

Veintidós años.

Exactamente mi edad.

—No entiendo…

Gabriel tomó mi mano.

—Elena, hay algo que Rosa nunca pudo contarte.

En ese momento, Carmine regresó apresuradamente.

—Jefe, Matteo desapareció. Pero encontramos algo en su despacho.

Colocó una fotografía sobre la cama.

Mostraba a mi madre sosteniendo a una recién nacida.

A su lado estaba Gabriel Falcone.

En el reverso había una inscripción:

«Nuestra hija Elena. Que nadie descubra jamás la verdad».

Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.

Miré a Gabriel.

Él tenía lágrimas en los ojos.

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