recién pagada.
Y entonces sonrió.
―Mariana…
Conocía aquella voz.
Era la voz que utilizaba cuando necesitaba algo.
―Tienes 3 recámaras.
Parte 3
No respondí.
Mi madre dio un paso hacia mí.
―Esto puede solucionarse.
―¿Cómo?
―Mientras resolvemos el problema del crédito podemos quedarnos aquí.
Casi me reí.
―¿Aquí?
―Somos tus padres.
Señaló hacia el pasillo.
―Tu padre y yo podemos usar la recámara principal. Tú y Valeria pueden compartir una de las otras.
La miré tratando de entender si realmente acababa de decir aquello.
Mi padre se levantó.
―Paola también necesitará quedarse un tiempo.
―¿Paola?
―Está pasando por una crisis.
Miré a mi hermana.
10 minutos antes había estado fotografiando mi casa y planeando derribar mis paredes.
Ahora estaba sentada en mi sofá llorando porque sus mentiras habían explotado.
Mi madre tomó mi mano.
―Somos familia.
Retiré la mano.
―Hace 20 minutos también éramos familia.
Su expresión cambió.
―Claro que