Me llamaron estéril después de 8 años de relación, mi novio eligió a otra y su familia me humilló durante la boda. Yo no grité; guardé el informe médico y me marché. Cuando mi jefe dijo: “Mi hijo tiene el mismo problema, quizás debería casarse”, acepté conocerlo. Cinco meses después estaba embarazada de trillizos…

Pero había algo todavía más doloroso.

Mauricio recibió meses después de un correo dirigido a su madre donde el doctor mencionaba que el problema de Valeria probablemente era tratable.

No dijo nada.

Cuando Valeria lo supo, dejó de sentir rabia.

Sintió algo peor.

Indiferencia.

Ocho años juntos no habían terminado por una enfermedad.

Habían terminado porque, cuando Mauricio tuvo que elegir entre protegerla o proteger su comodidad, escogió su comodidad.

Los abogados presentaron una denuncia relacionada con la falsificación y manipulación de información médica. El instituto donde trabajaba el doctor abrió una investigación interna.

Renata también descubrió la verdad.

Una tarde pedí hablar con Valeria.

Se encontraron en una cafetería de Coyoacán.

Renata parecía otra persona. Sin maquillaje perfecto, sin vestidos de lujo, sin dos amigas siguiéndola.

—Vine a pedirte perdón.

Valeria no respondió.

—Lo del manuscrito era imperdonable. Y todo lo que te dije también.

-Si.

Renata respiró profundamente.

—Mauricio me dijo que tú estabas obsesionada con él. Me aseguré que habías intentado arruinar nuestra boda.

—¿Y eso justificaba llamarme estéril?

Renata bajó los ojos.

-No.

Durante unos segundos solamente se escuchó el ruido de las cucharitas contra las tazas.

—Me voy a separar de él —dijo Renata finalmente—. No por ti. Porque ya no sé qué partes de nuestra relación fueron reales y cuáles fueron una oportunidad para acercarse a mi papá.

Valeria la observadora.

Meses atrás sentido habría satisfacción.

Ahora simplemente sentí cansancio.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *