La Nota De Salomé Puso En Duda La Condena De Su Madre-TANTONA

Cuando Salomé aseguró que el cuaderno escondía más de una página importante, Méndez dejó de verlo como un recuerdo infantil y empezó a tratarlo como algo capaz de alterar las últimas horas de Ramira.

La niña seguía de pie junto a la mesa, con una mano apoyada sobre la mochila y la otra cerca de las esposas de su madre.
Advertisement

Ramira la miró sin entender.

Image

—¿Más páginas?

Salomé asintió.

—No escribí solamente esa noche.
Advertisement

Méndez volvió a abrir la carpeta del expediente, pero esta vez no buscó la sentencia ni las fotografías que había revisado tantas veces.

Fue directamente a la declaración del testigo.

Cinco años antes, aquel hombre había afirmado que vio a Ramira salir de la casa poco después del crimen, alterada y con la ropa manchada.

Su testimonio había servido para unir las piezas que ya parecían señalarla: las huellas en el arma, laropa y aquella supuesta salida de la vivienda.

Era una historia limpia.

Demasiado limpia.

Méndez levantó la vista.
Advertisement

—Salomé, necesito que me digas exactamente qué escribiste y por qué.

La niña abrazó el cuaderno contra el pecho.

—No quiero que se lo quiten a mi mamá.

Ramira tragó saliva.

—Mi amor, si ahí está la verdad, tenemos que dejar que la revisen.

Salomé no respondió de inmediato.

Miró primero a su madre, después al director.
Advertisement

—Entonces ella se queda aquí.

Méndez entendió lo que estaba pidiendo.

—Nadie va a moverla mientras yo esté revisando esto.

El guardia mayor, que permanecía junto a la puerta, frunció el ceño.

—Director, hay un procedimiento programado.

Méndez ni siquiera volteó.

—Ya di una orden.
Advertisement

El hombre cerró la boca.

Ramira se sentó lentamente.

Durante cinco años había repetido que era inocente hasta quedarse sin voz, pero nunca había tenido algo queobligara a los demás a detenerse.

Ahora lo tenía su hija entre las manos.

Salomé abrió el cuaderno.

Pasó varias hojas llenas de dibujos, tareas escolares y frases escritas con letra desigual.

En una aparecía una casa.
Advertisement

En otra, una mujer tomada de la mano de una niña.

Más adelante había páginas con fechas.

Méndez acercó una silla, pero no tocó nada.

—Empieza por lo que recuerdes de aquella noche.

Salomé bajó la mirada.

—Yo tenía tres años.

Ramira cerró los ojos un instante.
Advertisement

—Eras muy pequeña.

—Pero escribía cosas porque tú me enseñabas las fechas.

Ramira miró el cuaderno como si acabara de reconocer algo que había olvidado por completo.

Antes de su detención, solía pedirle a Salomé que marcara los días importantes aunque apenas pudiera formar palabras completas.

Era un juego entre las dos.

La niña decía qué había pasado y Ramira le ayudaba a escribiruna frase corta.

Méndez señaló la página que ya habían revisado.
Advertisement

—Esta anotación contradice la hora que dio el testigo.

Salomé asintió.

—Porque él dijo que vio a mi mamá salir cuando yo ya estaba con ella.

Ramira levantó la cabeza.

—¿Qué quieres decir?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *