PARTE 2: LOS CINCO MINUTOS QUE CAMBIARON LA VIDA DE VINCENT ROWAN

Y una pequeña niña que caminaba por los pasillos llamando a Vincent sin miedo.

—¡Señor Rowan!

Vincent levantó la mirada.

—¿Sí?

Sophie apareció con una hoja en la mano.

—En la escuela tenemos que escribir sobre alguien que nos hace sentir seguros.

Vincent dejó lo que estaba haciendo.

—¿Y qué escribiste?

Ella sonrió.

—A mi papá.

Vincent sintió una punzada en el pecho.

Pero Sophie continuó.

—Y a usted.

Él se quedó en silencio.

—¿A mí?

Ella asintió.

—Porque cuando estaba triste me abrazó cinco minutos.

Vincent miró hacia otro lado.

No quería que ella viera sus ojos llenarse de emoción.

—Eso no es mucho.

Sophie negó.

—Para alguien que se siente solo, sí es mucho.

Esa noche, Vincent entendió algo que nunca había comprendido.

Había pasado toda su vida construyendo muros para que nadie pudiera lastimarlo.

Pero esos mismos muros también habían impedido que alguien pudiera quererlo.

Sophie no había entrado a su biblioteca para romper una regla.

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