EL DÍA QUE FIRMÉ MI DIVORCIO, MI DISEÑO GANÓ EL PROYECTO DE 100 MIL MILLONES

Daniel soltó una risa nerviosa.

—Tenemos un pequeño problema.

Elena se incorporó.

—¿Qué ocurrió?

—La prensa ya descubrió que usted es la ganadora del Proyecto Aurora.

Elena miró el reloj.

Faltaban casi dos horas para la conferencia.

—¿Cómo?

—Alguien filtró su nombre durante la madrugada.

Daniel hizo una pausa.

—Y hay otra cosa.

—Dime.

—Todos están preguntando si usted es la misma Elena Moore que estuvo casada con Adrian Blake.

Elena permaneció callada.

Por supuesto.

En el mundo de los negocios, los secretos duraban poco.

—¿Y qué dicen?

—Que la esposa ignorada de Adrian Blake acaba de convertirse en la mujer detrás del proyecto de cien mil millones.

Elena sonrió.

—Entonces supongo que tendremos una conferencia interesante.

A las diez en punto, las puertas de la sala se abrieron.

Cientos de cámaras apuntaron hacia el escenario.

Periodistas de distintos países llenaban las primeras filas.

Representantes de fondos de inversión.

Arquitectos.

Empresarios.

Funcionarios.

Todos esperaban conocer a la mujer cuyo diseño había conseguido algo que docenas de firmas internacionales habían intentado durante años.

Elena entró sin escolta.

Sin joyas extravagantes.

Sin vestido de diseñador.

Llevaba un traje color marfil y el cabello recogido.

Caminó hasta el centro del escenario.

Los flashes comenzaron inmediatamente.

—Señora Moore, ¿es cierto que usted estuvo casada con Adrian Blake?

La primera pregunta llegó incluso antes de que se sentara.

Elena miró al periodista.

—Sí.

Otra mano se levantó.

—¿Es cierto que se divorciaron ayer?

—Sí.

Los murmullos aumentaron.

—¿Y es cierto que el Proyecto Aurora fue anunciado el mismo día?

Elena tomó el micrófono.

—Sí.

Una periodista sonrió con curiosidad.

—¿Considera que fue una coincidencia?

Elena sostuvo su mirada.

—No creo que mi vida profesional dependa de mi estado civil.

La sala quedó en silencio.

—El Proyecto Aurora es el resultado de tres años de trabajo. No nació ayer. Yo tampoco.

Algunos periodistas comenzaron a escribir rápidamente.

Elena continuó.

—Durante mucho tiempo creí que debía demostrarle a ciertas personas que podía triunfar. Hoy ya no pienso así. Este proyecto no es una venganza contra nadie. Es la consecuencia de no haber abandonado mi sueño.La pantalla detrás de ella se encendió.

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