La verdadera lotería de Mateo no fue que Valeria volviera a caminar

Son increíbles.

—Los mandé a una fundación hace meses —continuó ella—. No creí que respondieran. Pero hoy, antes de la boda, recibí una carta.

Mateo abrió el sobre que estaba dentro de la carpeta.

Era una invitación formal.

Una fundación educativa quería financiar el primer proyecto de Valeria: un centro comunitario accesible en Puebla, con talleres, aulas y programas para niños con discapacidad y sus familias.

También querían contratarla como asesora pedagógica.

Valeria soltó una risa nerviosa.

—No sé si voy a poder hacerlo. Hace tres años que casi no salgo sola. Todos me miran como si mi vida se hubiera terminado.

Mateo cerró la carpeta.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *