Yo fui al baño 3 horas antes de mi compromiso y encontré a 4 niños idénticos a mí. Mi madre brindaba con mi prometida por 180 millones mientras la madre de mis hijos rogaba por un rincón donde dormir. Escuché a mi madre decir: “Yo intentaba proteger tu futuro”. Cancelé todo y les di mi tarjeta, pero al abrir la mochila de uno de ellos vi mi firma falsificada.

—Un resultado positivo no te convierte automáticamente en alguien importante para ellos.

—Lo sé.

—No puedes comprarles bicicletas, llenarles una habitación de juguetes y esperar recuperar 6 años.

Álvaro miró el coche roto de Hugo sobre la mesa.

—Entonces dime cómo se hace.

Lucía respondió con 1 palabra.

—Despacio.

Cuando llegaron los resultados, Álvaro permaneció varios minutos sentado dentro de su coche antes de subir al apartamento.

99,99%.

Mateo.

Hugo.

Daniel.

Nico.

Los 4 eran sus hijos.

No sintió sorpresa.

Sintió pérdida.

6 cumpleaños de Mateo.

6 cumpleaños de Hugo.

6 de Daniel.

6 de Nico.

Navidades.

Primeros días de colegio.

Fiebres.

Caídas.

Pesadillas.

Palabras nuevas.

Preguntas.

24 cumpleaños que habían ocurrido sin él.

Cuando se lo dijo a Lucía, ella ni siquiera pidió ver el documento.

—Nunca dudé.

—Yo sí.

—Tenías derecho.

Álvaro respiró profundamente.

—¿Y ahora?

—Ahora empiezas desde donde ellos están. No desde donde tú deseas estar.

Y así lo hizo.

El primer sábado llegó con churros para desayunar.

Hugo le dijo que no le gustaba el chocolate demasiado espeso.

Daniel ordenó los lápices que Álvaro había comprado porque estaban mezclados.

Nico preguntó 7 veces si volvería al día siguiente.

Mateo no preguntó nada.

Simplemente observaba.

Era el que más se parecía a Álvaro.

No físicamente.

En la forma de desconfiar.

Un día, Álvaro encontró a Mateo revisando su calendario en la cocina.

—¿Qué haces?

—Mirando cuándo trabajas.

—¿Por qué?

—Para saber qué días vas a cancelar.

Álvaro sintió un nudo en la garganta.

Se sentó frente a él.

—Si algún día no puedo venir, te llamaré antes.