Tras la ceremonia, los invitados comieron pan, queso y algunas aceitunas.
No hubo una comida lujosa.
Recetassaludables
No había orquesta.
No había fotógrafo.
Solo risas.
Solo amor.
Solo queda la esperanza.
Los primeros años fueron difíciles.
Muy difícil.
Andreas trabajó desde el amanecer hasta el atardecer.
Sofía cosía ropa para las mujeres del pueblo.
Había noches en las que compartían un plato de comida.
Inviernos en los que el frío se colaba por las ventanas.
No siempre había electricidad disponible.
El dinero casi nunca.
Pero todas las noches dormían tomadas de la mano.
Y eso fue suficiente para ellos.
Los años pasaron.
Tuvieron cuatro hijos.
Luego, ocho nietos.
Luego, doce bisnietos.
Su casa estaba llena de voces.
Risa.
Vacaciones.
Mesas del domingo.