Soy Isabela Santillán.
La niña perdida que volvió a casa.
Y aunque durante años creí que nadie vendría por mí, al final descubrí que el amor verdadero también puede llegar vestido de bata blanca, entrar a un quirófano en el último segundo… y detener una tragedia con una sola orden:
—Nadie toca a mi hermana.