Su rostro cambió apenas un segundo.
Julián se inclinó hacia mí.
—Ten cuidado con lo que dices.
Comenzó la subasta benéfica.
La última pieza era un collar de zafiros históricos.
Cuando la puja alcanzó los 28 millones de pesos, Julián levantó la mano.
—35 millones.
Varias cámaras se volvieron hacia él.
Me miró con arrogancia.
Yo levanté la copa.
—350 millones.
El salón quedó en silencio.
Julián soltó una carcajada.
—¡Es ridículo! ¡Ella no tiene ese dinero!
Se volvió hacia el presidente de la fundación.
—Revise su solvencia. Mi esposa no tiene ni una cuenta propia.
El hombre no respondió.
Victoria Leal apareció detrás de mí.
Julián la reconoció inmediatamente.
—Señora Leal. Justamente necesitaba hablar con usted sobre Altair.
Victoria ignoró la carpeta que él sostenía.
—Señor Varela, usted lleva cuatro años intentando conocer al verdadero propietario de Altair.