Horas después, Varela Holdings se desplomó.
Pero mi victoria duró poco.
Fuimos a las oficinas de Julián para recuperar documentos relacionados con mis inversiones. Dentro de una caja fuerte encontramos un disco cifrado.
Ramiro logró abrirlo.
En la pantalla aparecieron planos de instalaciones militares y centros de desarrollo tecnológico pertenecientes al Grupo Montemayor.
Me quedé helada.
Aquello ya no era una simple traición matrimonial.
—¿Cómo consiguió esto?
Antes de que Ramiro respondiera, luces rojas aparecieron sobre su pecho.
Un equipo federal entró al despacho.
Al frente caminaba un hombre alto vestido de negro.
Lo reconocí antes de que mi mente aceptara lo que estaba viendo.
—Sebastián…
Sebastián del Valle.
El hombre con quien iba a casarme antes de que una misión en el extranjero terminara, supuestamente, con su muerte.
El hombre cuyo funeral me había destruido.
El hombre cuya ausencia me había dejado vulnerable justo antes de conocer a Julián.