Olvidaba que antes de casarnos había trabajado en análisis financiero.
Revisé transferencias, empresas relacionadas y movimientos que nunca había visto.
Encontré algo peor de lo que imaginaba.
Julián debía una fortuna por apuestas clandestinas.
Y desde hacía meses una empresa llamada Vanguard Medical Research depositaba cantidades enormes en una compañía vinculada a Marcos.
La representante era Vanessa Salgado.
Los investigadores de la Fiscalía ya conocían su nombre.
Operaba clínicas clandestinas donde se realizaban pruebas ilegales para empresas dispuestas a pagar por resultados que jamás pasarían una revisión médica normal.
Entonces entendimos todo.
Mi esposo estaba entregando a nuestra hija para pruebas experimentales a cambio de dinero.
Los moretones provenían de procedimientos y sujeciones.
Los desmayos eran provocados.
Y Julián había permitido cada uno.
La agente Robles quiso detenerlo inmediatamente.
Pero mi teléfono vibró.