Mi madre y mi hermana llamaron a la policía para que se llevaran a mi hija de 5 años y dijeron: —Que aprenda quién manda aquí. Regresé a casa 1 día antes y la encontré temblando frente a 2 agentes. No discutí. Esa misma noche cancelé todos los pagos que hacía por ellas: 18,000 MXN al mes. Días después, recibieron una notificación judicial que jamás imaginaron

Después de eso dejaron de llamar

Pensé que sentiría satisfacción

No fue así

Durante meses, cada día de pago abría automáticamente la aplicación bancaria

Mi dedo buscaba las transferencias que ya no existían

Había pasado tantos años creyendo que poner límites era crueldad que mi cuerpo todavía esperaba ser castigado por hacerlo

Sofía también necesitó tiempo

Cada vez que escuchaba una sirena me agarraba la mano

Preguntaba si la policía regresaría mientras dormíamos

La llevé con una psicóloga infantil

En una sesión dibujó una casa amarilla

Fuera de ella pintó 2 figuras oscuras

Dentro dibujó a una niña junto a un enorme dragón verde

—¿Quién es el dragón? —preguntó la psicóloga

Sofía sonrió

—Mi mamá

—¿Por qué es un dragón?

Mi hija me miró

—Porque cuida nuestra casa y nadie puede entrar a asustarme

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