Después de eso dejaron de llamar
Pensé que sentiría satisfacción
No fue así
Durante meses, cada día de pago abría automáticamente la aplicación bancaria
Mi dedo buscaba las transferencias que ya no existían
Había pasado tantos años creyendo que poner límites era crueldad que mi cuerpo todavía esperaba ser castigado por hacerlo
Sofía también necesitó tiempo
Cada vez que escuchaba una sirena me agarraba la mano
Preguntaba si la policía regresaría mientras dormíamos
La llevé con una psicóloga infantil
En una sesión dibujó una casa amarilla
Fuera de ella pintó 2 figuras oscuras
Dentro dibujó a una niña junto a un enorme dragón verde
—¿Quién es el dragón? —preguntó la psicóloga
Sofía sonrió
—Mi mamá
—¿Por qué es un dragón?
Mi hija me miró
—Porque cuida nuestra casa y nadie puede entrar a asustarme