Mi madre y mi hermana llamaron a la policía para que se llevaran a mi hija de 5 años y dijeron: —Que aprenda quién manda aquí. Regresé a casa 1 día antes y la encontré temblando frente a 2 agentes. No discutí. Esa misma noche cancelé todos los pagos que hacía por ellas: 18,000 MXN al mes. Días después, recibieron una notificación judicial que jamás imaginaron

Mi madre levantó la barbilla

—En mi generación se respetaba la autoridad

La jueza no cambió de expresión

—El miedo no es respeto

Se concedieron medidas de protección

Mi madre y Mariana no podrían acercarse a Sofía, presentarse en su escuela ni contactarme directamente durante el periodo establecido por la resolución

El resto de las conductas quedó bajo investigación de las autoridades correspondientes

Al salir, Mariana corrió detrás de mí

—Gabi, espera

Me detuve

—Si esto sigue, nadie va a contratarme en otro preescolar

—Utilizaste datos de una niña para destruirla

—Tengo una hija que mantener

La miré

—Yo también

Mariana comenzó a llorar

—Camila va a pagar por esto

—No uses a tu hija para protegerte de tus decisiones

Se quedó callada

—Eso fue exactamente lo que hiciste con Sofía

Por un instante vi a la hermana con la que había compartido cuarto de niñas

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