—Gracias por no habérmelo ocultado a mí. Aunque yo hice todo lo posible para no poder oírte.
—No te lo oculté. Te escribí. Te llamé. Después escribí a tu madre. Vanessa decidió que el silencio era más ordenado.
Brielle llegó corriendo lo justo para una mujer que cuida un vientre. Oyó la frase final. Se quedó muy quieta y después soltó una risa pequeña, rota.
—Entonces el imposible era el papel. Mi médico me lo confirmó hace una hora, con la carpeta de Marta. El niño que espero también puede ser de Preston. Ya no tengo que mirar mi cuerpo como si fuera una traición. Audrey, no sé cómo se le pide perdón a una desconocida por haber creído la versión cómoda. Lo intento igual.
—Empieza por no volver a decir que yo no pude —respondí—. Con eso basta por hoy.