Parte 2: MI JEFE ME LLEVÓ A LA GALA MÁS PELIGROSA DE NUEVA YORK PARA HUMILLAR A SU “ABURRIDA SECRETARIA”, PERO CUANDO LOS HOMBRES MÁS PODEROSOS DEL SALÓN EMPEZARON A RECONOCERME, DESCUBRIÓ QUE YO NO HABÍA PASADO TRES AÑOS ESCONDIÉNDOME DE ELLOS… ME HABÍA ESTADO ESCONDIENDO DE ÉL

Él necesitaba aprender que proteger a alguien no significaba poseer información sobre cada aspecto de su vida.

Nunca trabajé nuevamente para él.

Y jamás participé en sus negocios.

Esa fue mi condición.

Dos años después volvimos juntos a la Gala del Solsticio.

Esta vez no llevaba un vestido de cinco mil dólares.

No necesitaba una armadura tan cara.

Thomas ya no estaba allí.

Mi padre tenía una tumba con su verdadero nombre.

Y yo ya no era la secretaria invisible del piso cuarenta y dos.

Al entrar, Larkin me ofreció el brazo.

—¿Nerviosa?

—No.

—¿Segura?

Miré alrededor.

Años atrás había creído que el poder consistía en lograr que una habitación llena de hombres peligrosos dejara de hablar cuando entrabas.

Ahora sabía algo distinto.

El verdadero poder había sido convertirme en invisible cuando necesitaba sobrevivir y volver a ser visible cuando finalmente pude elegir mi propia vida.

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