Chapter 2: EL MARIDO QUE NADIE ESPERABA

—Esto no ha terminado —dijo—. Tengo copias. Tengo amigos. Y tengo una fotografía que su padre, señor Whitmore, nunca debió dejar en manos de una esposa asustada. Si ese papel llega a un periódico, el nombre de Richard sale manchado junto al mío. ¿Quiere eso para un muerto?

Alexander no levantó la voz.

—Mi padre escribió la verdad y no llegó a enviarla. Mancharlo sería esconderla otra vez. La fotografía se queda con quien la trajo. Victoria.

Ella palideció.

—La dejé en el hotel, en la caja fuerte de la habitación. Con la carta ya no estaba. La foto sí. Graham la vio anoche sobre la mesa, antes de que cerráramos la puerta.

Mi padre sonrió, pequeño y terrible.

—Entonces ya vamos tarde.

Salió antes de que el abogado terminara de recoger los bolígrafos. Helen llamó al ujier y le pidió que acompañara al señor Hart hasta el vestíbulo, sin tocarlo, solo para que la salida constara. Desde el pasillo oí los pasos rápidos y el ascensor.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *