Helen dejó pasar un silencio.
—El yerno no vota —repitió—. Y la titular acaba de decir, en acta, que no pide un castigo. Pide que se deje de tratar como válido un papel que el perito no reconoce como suyo. La deuda antigua entre usted y Richard Whitmore es otro expediente. Hoy votamos si este comité sigue financiando a Hart Development mientras un juez mira la titularidad de esas acciones.
Votaron. Yo conté las manos porque necesitaba ver el gesto, no solo oír el número. Cuatro a favor de suspender cualquier inversión nueva y de poner las existentes en revisión. Ninguna en contra. Una abstención, la de un hombre que había jugado al golf con Graham diez años atrás y tuvo la decencia de decirlo antes de callarse.
Helen cerró la carpeta.
—Queda remitido al juzgado de lo mercantil el certificado original, la copia, la carta y el informe del perito. Hasta que haya resolución, Whitmore Global no desembolsará fondos a Hart Development. Clara Hart no interviene. Alexander Whitmore no interviene. Si alguien de esta sala filtra el expediente para humillar a una familia en la prensa, responderá ante este comité. ¿Está claro?