Chapter 2: EL MARIDO QUE NADIE ESPERABA

Sophie habló por primera vez.

—Mi padre dice que usted abandonó a Clara. Dice que cualquier médico la llamaría confusa.

Elena no se ofendió. Parecía haber oído la frase muchas veces dentro de su propia cabeza.

—Que lo diga delante de mí —respondió—. Confusa sería no recordar el día. Lo recuerdo. Pastel de limón. Tú, Clara, con un vestido amarillo. Y él, arriba, soplando la tinta.

Me vi, de pronto, en ese vestido. Un fogonazo sin contexto, limón y risa de adultos en la escalera. Se me cerró la garganta.

—Quiero que vengas con nosotros cuando puedas viajar —dije—. No a la casa de Graham. A un lugar donde el comité y, si hace falta, un juez vean este papel. Yo no voy a decidir el dinero de Whitmore. Alexander tampoco va a usarlo como castigo. Pero tu testimonio y este original no pueden quedarse en un patio esperando a que él llegue primero.

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