—Cariño, ¿qué pasa?
No respondí.
Solo empujé el sobre hacia él.
Su expresión cambió inmediatamente.
—¿Dónde encontraste esto?
—En nuestro clóset.
Daniel cerró los ojos.
—Carol…
—¿Quién es Lily?
Se quedó inmóvil.
—Déjame explicarte.
—Te hice una pregunta.
Su voz apenas salió.
—Es mi hija.
Sentí que las lágrimas me quemaban los ojos.
—¿Y Vanessa?
—Su madre.
—¿Todavía la ves?
Daniel bajó la mirada.
Aquello fue suficiente.
—¡CONTESTA!
—Sí.
Me levanté.
—¿Desde cuándo?
—Carol, por favor…
—¡DESDE CUÁNDO!
—Desde hace cuatro años.
Me apoyé contra la mesa.
—Cuatro años de mentiras.
Daniel comenzó a llorar.
—Quise contártelo.
Solté una carcajada amarga.
—¿Antes o después de que me sacaran un riñón?
No respondió.
Entonces le hice la pregunta que llevaba horas atormentándome.
—¿Me habrías dicho la verdad si yo no hubiera encontrado esa carta?