PARTE 2 — LA TORMENTA SILENCIOSA

Jake volvió a levantar los puños.

—Vamos, señora Carter. Ahora empieza la verdadera lección.

Respiré lentamente.

—Todavía puedes detenerte.

Su sonrisa desapareció.

—¿Tienes miedo?

—No quiero lastimarte.

Los adolescentes comenzaron a murmurar.

Jake soltó una carcajada furiosa.

—¡Escucharon eso! ¡La mamá cree que puede lastimarme!

Entonces atacó nuevamente.

Esta vez intentó sujetarme por los hombros y derribarme.

Reconocí inmediatamente su intención.

Giré sobre mi pie, desvié su fuerza y ejecuté un derribo controlado.

Jake terminó de espaldas sobre la colchoneta.

El golpe produjo un sonido seco.

Durante varios segundos, nadie habló.

Después alguien susurró:

—Dios mío.

Jake se incorporó lentamente.

Su expresión había cambiado.

Ya no estaba sonriendo.

—¿Dónde aprendiste eso?

Me aparté unos pasos.

—Hace mucho tiempo.

Se puso de pie.

—Otra vez.

Negué.

—La demostración terminó.

Pero Jake no estaba dispuesto a aceptar aquella respuesta.

—¡No! ¡Esto termina cuando yo lo diga!

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