Continúa leyendo la segunda parte de la historia

Antes de sacarme, miré a Nora.

—El vídeo.

Ella comenzó a temblar.

La policía revisó el teléfono.

La grabación seguía allí.

Todo.

Las burlas.

Las órdenes de Helena.

Las risas de Raúl.

Víctor levantando el bastón.

Y mi intento desesperado de proteger a mi bebé.

Ya no podían inventar ninguna historia.

Horas después desperté en el hospital.

Mi padre estaba sentado junto a mi cama.

—¿Mi bebé?

Me tomó la mano.

—Está vivo. Los médicos dicen que ambos necesitaréis vigilancia, pero está estable.

Lloré por primera vez.

No por miedo.

Por alivio.

Después llegaron las noticias.

Víctor había sido detenido.

El vídeo de Nora quedó incorporado como prueba, junto con los informes médicos y las declaraciones de los agentes.

Helena y Raúl también tuvieron que responder por su participación.

Y Nora descubrió demasiado tarde que grabar mi humillación para divertirse había creado precisamente la evidencia que podía hundirlos.

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