Mi madre estaba en el salón, abrazando a Lily.
No había nadie más.
Corrí hacia mi hija.
—¡Lily!
Me abrazó.
—Mamá, vino un hombre que decía conocer a papá.
—¿Qué quería?
—Dijo que tenía un regalo para mí.
Mi corazón se aceleró.
—¿Te dio algo?
Lily señaló una pequeña caja sobre la mesa.
Nigel se acercó.
Dentro había una fotografía antigua.
Era una imagen de tres niños frente a un hospital.
Uno era Nigel.
Otro era Daniel.
Y la tercera era yo.
Pero yo no recordaba haber estado allí.
En el reverso había una frase:
«Sarah, nunca perdiste la vista por accidente. Y Lily no fue elegida por casualidad».
Debajo aparecía una dirección.
La misma dirección que figuraba en el antiguo archivo del Proyecto Lumen.
Mi padre tomó la fotografía.
Comenzó a llorar.