—No…
—¿Qué ocurre?
Señaló al hombre que aparecía detrás de mi madre.
—Ese hombre era mi tío.
—¿Tu tío?
Alexander apretó la fotografía entre los dedos.
—Fue la última persona que estuvo conmigo la noche en que desapareciste.
PARTE 5 — EL HOMBRE QUE SABÍA LA VERDAD
Durante los días siguientes, Alexander ordenó investigar todo lo relacionado con mi desaparición.
Contrató investigadores privados, solicitó antiguos expedientes policiales y consiguió los registros del hospital donde supuestamente me habían atendido después del accidente.
Mientras tanto, yo intentaba acostumbrarme a aquella nueva realidad.
Tenía un hermano.
Una familia.
Y un perro que parecía haber esperado toda su vida para volver a verme.
Pero también tenía miedo.
Porque cuanto más investigábamos, más evidente resultaba que mi desaparición no había sido un simple accidente.
Una noche, Alexander entró en la biblioteca con una carpeta.