PARTE”2

Sentí algo extraño en el pecho.

—¿Quién es? —pregunté.

Alexander no respondió inmediatamente.

—Mi hermana menor.

—¿Y el perro?

—Orion.

Miré de nuevo la fotografía.

—¿Cuántos años tiene?

—Diecisiete.

Me quedé sorprendida.

—¿Diecisiete años? ¡Es muchísimo para un perro de ese tamaño!

Alexander asintió.

—Los veterinarios dicen que es extraordinario. Pero hay algo todavía más extraño.

Sacó otra fotografía.

Esta vez aparecía la misma niña, sentada en el suelo, abrazando al perro.

Detrás de la imagen había una fecha escrita a mano.

Y debajo, una frase:

«Cuando vuelva a encontrarte, sabrás quién soy».

Sentí un escalofrío.

—¿Qué significa eso?

Alexander me observó fijamente.

—Mi hermana desapareció hace diecisiete años.

El silencio cayó sobre la mesa.

—Lo siento mucho —murmuré.

—Nunca encontramos su cuerpo. Nunca supimos qué ocurrió aquella noche.

Miró a Orion.

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