Volví del funeral de mi padre y encontré a mi marido con mi mejor amiga… así que me divorcié antes de repetir la historia de mis padres

Silencio.

Ah.

El universo a veces tenía un humor miserable.

—¿Dónde estás?

—En un hotel.

—¿Tienes dinero?

—Sí.

—Entonces puedes quedarte.

—Valeria…

—No voy a meterme en tu relación.

—No tengo relación.

—Lo siento.

Y lo sentía.

No por Richard.

Por ella.

Porque la mujer que había destruido su matrimonio por un “amor verdadero” acababa de descubrir que el amor verdadero podía marcharse sin mirar atrás.

—Quiero verte.

Pensé mucho.

—Mañana.

Nos reunimos en una cafetería.

Mi madre parecía diez años mayor.

Sin joyas.

Sin maquillaje.

Se sentó.

—Tenías razón.

Negué.

—No.

—Sí.

—No quiero tener razón de esta manera.

Ella lloró.

Era la primera vez que la veía llorar desde la muerte de mi padre.

—Tu padre me amaba.

No respondí.

—Y yo…

—Mamá.

Levantó la cabeza.

—No conviertas a papá en un santo ahora que ya no está.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *