Chapter 2: EL HOMBRE QUE REGRESÓ PARA PROTEGERME

Se fueron con mi padre a un hotel cercano, el mismo donde él había reservado habitaciones por si la casa no era segura. Patricia se quedó un momento en el salón, recogiendo copias.

—Mañana no es una fiesta —me dijo—. Es la audiencia breve de medidas. Si sale bien, el seguro se congela, la casa queda fuera de cualquier firma que no sea la tuya en persona, y ellos no podrán acercarse. Si sale mal, seguiremos, pero no saldrá mal por falta de lo que vimos esta noche.

Cuando se marchó, me quedé sola a propósito durante diez minutos, para saber si podía. Cerré con la llave grande. Puse la bolsa de maquillaje en su sitio, tapada. Apagué las luces de más. El silencio no se parecía al de después del golpe. Aun así, el teléfono sonó y di un respingo.

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