MI ESPOSO ME LLAMÓ REPUGNANTE POR LAS CICATRICES QUE ME DEJÓ EL INCENDIO DEL QUE LO SALVÉ, Y SU AMANTE ORGANIZÓ UNA GALA DONDE TODAS DEBÍAMOS LLEVAR LA ESPALDA DESCUBIERTA, SIN IMAGINAR QUE EL DUEÑO MILLONARIO DE LA EMPRESA LLEGARÍA TOMADO DE MI BRAZO.

Cuando regresé al salón, las luces comenzaron a apagarse.

Un reflector iluminó el escenario.

Sebastián Alcázar subió al estrado.

Mauricio se acomodó la corbata y enderezó la espalda.

Estaba convencido de que había llegado su gran momento.

Sebastián esperó hasta que los invitados guardaron silencio.

—Hace diez años —comenzó—, Transportes Altamar era una pequeña compañía con dos camiones y una bodega rentada. Hoy trabajamos en varios puertos y empleamos a cientos de personas.

Los invitados aplaudieron.

Mauricio lo hizo con entusiasmo.

—Esta noche también teníamos previsto anunciar al próximo director general. El consejo celebró una sesión extraordinaria esta tarde y tomó una decisión.

Mauricio comenzó a levantarse de su silla.

Se abotonó el saco.

Sonrió a quienes lo rodeaban.

Entonces Sebastián continuó.

—El resultado no fue el que algunas personas esperaban.

Mauricio quedó inmóvil.

—Durante cinco años, un paquete importante de acciones con derecho a voto ha sido administrado por Mauricio Rivas. Sin embargo, esas acciones nunca le pertenecieron.

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