—Necesito verla —dije.
—Ahora mismo el equipo médico está trabajando.
—No quiero molestar a los médicos. Solo necesito saber si está bien.
La enfermera observó mi rostro.
Creo que fue entonces cuando dejó de ver al hombre que había llegado acompañado de varios guardias y empezó a ver a alguien desesperado.
—Entiendo que esté preocupado.
Negué con la cabeza.
No podía entenderlo.
¿Cómo podía explicarle que tres meses antes había mirado a la mujer que más amaba y le había dicho que nada de lo nuestro había sido real?
¿Cómo explicarle que Elena estaba esperando un hijo mío y que yo había pasado todo ese tiempo sin atreverme siquiera a llamarla?
¿Cómo decirle que tenía miedo de que muriera creyendo que nunca la había amado?
Ava llegó a mi lado.
Tenía los ojos rojos.