—Y hace seis meses se lo diste a Daniel en un sobre —dije—. No a mí.
—Porque Hale empezó a buscar a Khloe. No para entrenarla. Para tener un hilo. Si tú seguías escondida, él no necesitaba moverse. Si volvías, quería saberlo antes que los periódicos. Pensé que el sobre en manos de Daniel te llegaría si algún día cruzabas esa puerta. No imaginé que sería porque un instructor humilló a tu hija.
Daniel apretó los labios.
—Debiste decírmelo cuando me pediste contratar a Tyler.
—Tyler era mi error de contención —admitió Adrian—. Creí que un hombre en deuda conmigo informaría menos de lo que informaría un hombre de Hale. Me equivoqué en el carácter. No en el miedo.
Khloe habló entonces, clara.
—¿Mi mamá perdió la carrera por un papel?
—Perdió el combate porque estaba lesionada —respondió Adrian—. Perdió la carrera porque nadie le dijo que tenía derecho a no subir. El papel sirvió para quitarle ese derecho delante de los oficiales.