Le Quedaban Siete Días De Vida Y Escribió Al Mafioso Equivocado-aurelle

Los medicamentos estaban sobre la mesa.

El cuadro esperaba junto a la ventana.

Mi abrigo descansaba en la silla.

No había nadie más.

Escribí:

«Sí. Pero no tienes que preocuparte. Solo necesitaba decírselo a alguien».

Esperé.

El desconocido contestó:

«¿Qué te dijo exactamente el médico?».

Respiré profundamente.

Era una pregunta sencilla.

Y, sin embargo, me costó mucho responder.

Volver a escribir el diagnóstico significaba aceptar que no se trataba de una pesadilla de la que pudiera despertar.

Moví los dedos lentamente.

«Que me quedan aproximadamente siete días. Llevo mucho tiempo enferma».

Envié el mensaje.

Me quedé mirando la pantalla.

Al otro lado de la ciudad, Lucian Moretti seguía sentado solo en su despacho.

Su reunión había terminado.

Los asuntos que minutos antes exigían toda su atención habían quedado suspendidos.

Ahora estaba leyendo las palabras de una mujer a la que no conocía y que, sin pedir nada, le estaba contando el momento más difícil de su vida.

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