Le Quedaban Siete Días De Vida Y Escribió Al Mafioso Equivocado-aurelle

Me prometí continuar al día siguiente.

El día siguiente se convirtió en una semana.

Luego en varios meses.

El agua permaneció sin pintar.

Cada vez que veía el cuadro, pensaba que debía terminarlo.

Pero siempre encontraba una razón para posponerlo.

Estaba demasiado cansada.

Tenía otra consulta.

Necesitaba descansar.

No tenía los materiales adecuados.

O simplemente me convencía de que habría tiempo.

Me acerqué al lienzo.

El cielo naranja seguía allí, esperando un reflejo que nunca había llegado.

Lo miré durante un largo rato.

Entonces comprendí que quizá no viviría lo suficiente para terminarlo.

Aquella idea me dolió de una manera inesperada.

No porque el cuadro fuera especialmente valioso.

Ni porque alguien estuviera esperando verlo.

Me dolió porque representaba todas las cosas que había dejado a medias.

La pintura que no terminé.

El viaje que nunca reservé.

Los pinceles que no compré.

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