VOLVÍ A DORMIR CON MI EXESPOSA DURANTE UN VIAJE DE TRABAJO. AL AMANECER, UNA MANCHA DE SANGRE EN LA SÁBANA ME DEJÓ PARALIZADO… Y UN MES DESPUÉS, UNA LLAMADA DESDE UN HOSPITAL EN CANCÚN ME REVELÓ POR QUÉ AQUELLA NOCHE NUNCA FUE UN ACCIDENTE

Mi estómago cayó.

—¿Mariana?

Hubo una pausa.

—¿Usted conoce a Mariana Rivas?

—Es mi exesposa.

—Su nombre aparece como contacto en un documento que encontramos entre sus pertenencias.

—¿Qué pasó?

—Necesito que venga.

—¿Está viva?

Silencio.

—Sí.

Pero se encuentra en estado delicado.

Compré el primer vuelo.

Durante todo el trayecto pensé en la mancha.

En su cara.

En la frase:

“No hagas preguntas.”

Cuando llegué, una doctora me recibió.

—¿Familia?

—Exesposo.

—¿Tiene hijos con ella?

—No.

—¿Padres?

—Su madre murió.

Su padre vive fuera del país.

¿Qué pasó?

La doctora respiró.

—Mariana sufrió una hemorragia.

—¿Por qué?

—Por un tumor.

Sentí que el pasillo se inclinaba.

—¿Cáncer?

—Sí.

Cérvix.

Avanzado.

No entendí.

—Pero hace un mes…

La doctora me miró.

—¿Usted estuvo con ella hace un mes?

—Sí.

Y hubo sangrado.

Le dije que fuéramos al hospital.

No quiso.

La expresión de la doctora cambió.

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