VOLVÍ A DORMIR CON MI EXESPOSA DURANTE UN VIAJE DE TRABAJO. AL AMANECER, UNA MANCHA DE SANGRE EN LA SÁBANA ME DEJÓ PARALIZADO… Y UN MES DESPUÉS, UNA LLAMADA DESDE UN HOSPITAL EN CANCÚN ME REVELÓ POR QUÉ AQUELLA NOCHE NUNCA FUE UN ACCIDENTE
Todavía me cuesta contar esta historia sin sentir que regreso a aquella habitación.
El aire acondicionado demasiado frío.
Las cortinas blancas moviéndose apenas.
El mar sonando detrás del vidrio.
Y esa mancha roja sobre la sábana.
Pequeña.
Pero suficiente para partir mi vida en dos.
Me llamo Andrés Lozano.
Tenía cuarenta y un años cuando volví a acostarme con mi exesposa casi tres años después de nuestro divorcio.
Ella se llamaba Mariana.
Habíamos estado casados doce años.
No hubo infidelidad.
No hubo violencia.
No hubo una gran traición capaz de explicar todo en una sola frase.