—¿Mi empresa?
—Parte.
—¿Yo estoy involucrado?
—Ella no lo creía.
—¿Cómo sabes?
—Porque eso fue lo que estaba intentando probar.
Sentí frío.
—¿Por qué?
—Porque uno de los nombres que aparecía en transferencias era el de tu jefe.
Mi jefe directo.
Ramiro Valdés.
El hombre que me había enviado a revisar el terreno.
—No.
—Mariana encontró movimientos vinculados a su hotel y a la compra del terreno.
Intentó denunciar internamente.
Dos semanas después comenzaron a presionarla para que firmara ajustes contables.
Se negó.
—¿Y el cáncer?
—No tiene relación.
Pero cuando enfermó dejó de empujar el asunto.
Hasta que descubrió que tú venías a Cancún.
Me quedé mirándola.
—¿Me buscó por esto?
—En parte.
—¿Qué significa “en parte”?
—Ella creía que si te decía todo directamente, intentarías investigar.
Y eso podía ponerte en peligro.