También aparecieron correos que vinculaban a Dominik con la preparación de los documentos.
Veronika había recibido beneficios económicos a través de una sociedad, pero la investigación no encontró pruebas suficientes de que hubiera participado en la falsificación. Aun así, tuvo que responder por las operaciones que estaban a su nombre.
Dominik perdió el respaldo de varios inversionistas cuando se conocieron las irregularidades.
Su empresa entró en un proceso de reestructuración.
Y el hombre que había pasado quince años construyendo una reputación de empresario impecable tuvo que enfrentarse a una investigación judicial.
Yo no celebré su caída.
Había compartido ocho años de mi vida con él.
Recordaba al hombre que me preparaba café los domingos, que me esperaba bajo la lluvia cuando todavía no teníamos automóvil y que una vez prometió que nunca permitiría que el dinero nos cambiara.