—¿Y eso te daba derecho a quedarte con el dinero de mi madre?
—¡Era dinero de la familia\!
Lo miré fijamente.
—No. Era dinero de ella.
Por primera vez no tuvo una respuesta inmediata.
Después cambió de estrategia.
—Sarah, llevamos veintisiete años juntos. No vas a destruir nuestro matrimonio por una discusión sobre dinero.
Sentí una tristeza profunda.
Porque durante años había creído que nuestro matrimonio era una relación basada en el amor y la confianza.
—No estoy destruyendo nuestro matrimonio, David. Estoy intentando entender en qué se convirtió.
Él bajó la voz.
—Podemos arreglarlo.
—Primero tendrás que explicar lo que hiciste.
David se marchó sin despedirse.
## 8. Lo que mi madre había guardado durante años
Una tarde, mientras ordenábamos las pertenencias de mi madre, encontré una pequeña caja de metal.
Dentro había fotografías, cartas y un sobre cerrado.