Tenía dos hijos: Richard y Victoria.
Richard era el mayor. Inteligente, ambicioso y acostumbrado a conseguir todo lo que quería.
Victoria era más reservada, pero había aprendido a utilizar el dinero de su padre para mantener su estilo de vida.
El tercer miembro de la familia era Daniel, el hijo de Richard.
Cuando Daniel nació, Artur tenía cincuenta y cinco años.
Era su primer nieto.
—Lo adoraba —me explicó—. Me recordaba a mi esposa. Tenía sus mismos ojos y la misma forma de sonreír.
Pero Daniel nació con una enfermedad cardíaca.
Los médicos recomendaron una operación complicada.
Artur estaba dispuesto a pagar cualquier cantidad.
Sin embargo, Richard se opuso.
Decía que la intervención era demasiado arriesgada y que su hijo necesitaba tranquilidad.
Pocos meses después, Richard anunció que Daniel había muerto durante una complicación médica.