Una familia que lo acompañara sin esperar nada a cambio.
A veces llegamos a la vida de alguien por necesidad y terminamos convirtiéndonos en la razón por la que esa persona vuelve a tener esperanza.
Y si algo aprendí de Artur fue esto:
No importa cuánto dinero hayas acumulado durante tu vida.
Cuando llega el último día, nadie te pregunta cuántas mansiones poseías.
Lo que realmente importa es quién se sienta a tu lado cuando ya no tienes nada que ofrecer.
Porque la mayor herencia no siempre está escrita en un testamento.
A veces es simplemente el amor que dejamos en el corazón de los demás.