Quería que la verdad se conociera.
Y, sobre todo, quería pasar el tiempo que le quedaba con su nieto.
9. La última voluntad de Artur
El invierno llegó.
La salud de Artur empeoró.
Los médicos habían sido claros desde el principio: su enfermedad era avanzada y el tiempo era limitado.
Una noche me llamó a su habitación.
Estaba sentado junto a la ventana.
—Quiero hablar contigo.
Me senté a su lado.
—¿Te encuentras bien?
—Estoy cansado, pero tranquilo.
Me entregó un sobre.
—Esto es para ti y para Maxim.
Dentro había una carta y varios documentos.
Había creado un fondo destinado a garantizar la educación y la atención médica de Maxim.
También había establecido disposiciones para que yo pudiera continuar con mi vida sin depender de sus hijos.
Pero había algo más.
Una carta dirigida a mí.