n viejo sobre reveló un secreto que la familia de Artur había estado ocultando durante años…

—¿Señor?

Artur intentó levantarse.

Su bastón cayó al suelo.

Daniel dio un paso hacia él.

—Me dijeron que mi familia había muerto.

Artur comenzó a llorar.

—Yo te busqué durante veintisiete años.

Daniel miró los documentos que había llevado el investigador.

Después miró la fotografía de bebé.

Se llevó una mano al pecho.

—¿Soy yo?

Artur asintió.

—Sí, hijo. Eres tú.

Daniel se acercó lentamente.

Durante unos segundos ninguno de los dos supo qué hacer.

Después se abrazaron.

Fue un abrazo largo.

Un abrazo lleno de años perdidos.

De cumpleaños que nunca celebraron juntos.

De preguntas que nunca tuvieron respuesta.

De una infancia que nadie podría devolverles.

Yo lloré en silencio desde el otro lado de la habitación.

Daniel finalmente se separó.

Miró a Artur.

—¿Quién hizo esto?

Artur no respondió inmediatamente.

—Tu padre.

Daniel cerró los ojos.

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