Finalmente recibí una respuesta:
«Vanessa ha regresado. Y ha pedido la custodia exclusiva de Chloe».
Me quedé inmóvil.
Después llegó otro mensaje.
«Pero eso no es lo peor. Chloe me ha dicho que tiene miedo de volver a vivir con ella».
1. La verdad que Julian había ocultado
A la mañana siguiente, después de terminar mi turno, regresé a la habitación de Chloe.
Tenía el brazo izquierdo inmovilizado con una férula y estaba sentada en la cama, coloreando un dibujo.
Cuando me vio, sonrió.
—¡Doctora bonita!
Me acerqué y le acomodé la manta.
—Buenos días, princesa. ¿Cómo está ese brazo?
—Ya casi no me duele.
Julian estaba junto a la ventana.
Parecía no haber dormido.
—Clara, ¿podemos hablar?
Miré a Chloe.
—Primero quiero asegurarme de que esté cómoda.
La niña me tomó de la mano.
—¿Te vas a ir otra vez?