La casa estaba cerrada.
Un vecino les explicó que allí vivía una mujer llamada Élodie Martin, de treinta y dos años, con su hijo recién nacido y su perro.
Según el vecino, Élodie había estado pasando por una situación muy difícil.
El padre del niño se había marchado antes del nacimiento.
Ella había perdido su trabajo y llevaba varias semanas sin apenas recibir ayuda.
Pero había algo más.
El vecino contó que, la noche anterior, había visto un automóvil detenerse frente a la casa.
Una discusión.
Una puerta cerrándose de golpe.
Y después, silencio.
La investigación permitió reconstruir lo ocurrido.
Élodie había sufrido una crisis personal y había dejado la vivienda con el bebé y Néro. En algún momento, en medio de una situación de angustia y desorientación, había terminado abandonando la bolsa junto a la carretera.