El perro estaba protegiendo una bolsa rota

Después miró la bolsa.

Y volvió a gemir.

Fue entonces cuando comprendí que no estaba protegiendo un objeto.

Estaba protegiendo a alguien.

Llamé a mi compañero por radio y le pedí que trajera una manta y el equipo de primeros auxilios.

Mientras tanto, Sophie comenzó a hablarle al perro con una voz tranquila.

—Lo estás haciendo muy bien. Ya puedes descansar.

El animal temblaba.

Tenía una pequeña herida en una de las patas traseras y una zona de pelo arrancado cerca del cuello.

Me fijé entonces en algo que no había visto antes.

Alrededor de su cuello llevaba un collar rojo, casi oculto bajo el pelo enmarañado.

En una pequeña placa metálica había un nombre grabado.

NÉRO.

—Se llama Néro —dije.

Sophie asintió.

—Entonces vamos a intentar ayudar a Néro.

El pequeño ruido volvió a escucharse desde la bolsa.

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