El heredero de la infamia

Sentí una ligereza infinita en el pecho, como si me hubieran arrancado una armadura de hierro que llevé puesta durante siete largos años.

No había odio en mi corazón.

Tampoco había tristeza.

Solo quedaba la serenidad absoluta de quien ha cerrado un ciclo con precisión quirúrgica, dejando atrás las cenizas de un imperio falso para reconstruir una vida propia sobre cimientos de verdad y libertad.

El vuelo de regreso a mi nueva vida acababa de comenzar.

¿Valió la pena guardar el secreto de una dinastía si el precio fue arrodillarse sobre los huesos rotos de la única mujer que te amó de verdad?
¿Valió la pena guardar el secreto de una dinastía si el precio fue arrodillarse sobre los huesos rotos de la única mujer que te amó de verdad?

PART 2:

El viento del océano arrastró un puñado de arena seca contra los cristales agrietados de la entrada.

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