A LOS 80 AÑOS, MI VIENTRE CRECIÓ TANTO QUE MIS HIJOS TEMIERON LO PEOR. LOS MÉDICOS ENCONTRARON UNA MASA ENORME, PERO EL VERDADERO SECRETO ESTABA EN UN EXPEDIENTE DE MI ESPOSO FALLECIDO QUE DECÍA: «PROYECTO ELENA».

 

 

Su firma.

 

 

 

Su letra.

 

 

 

Once años.

 

 

 

Once cartas.

 

 

 

Las mismas preguntas.

 

 

 

El mismo hombre intentando asegurarse de que su esposa estuviera bien.

 

 

 

Arturo no podía impedir que yo enfermara.

 

 

 

Tampoco podía controlar el futuro.

 

 

 

Pero había hecho lo que sabía hacer.

 

 

 

Preparar.

 

 

 

Prevenir.

 

 

 

Organizar.

 

 

 

Dejar instrucciones.

 

 

 

Pensar en lo que sucedería cuando él ya no estuviera.

 

 

 

Y aun así, todo su esfuerzo había dependido de algo muy pequeño.

 

 

 

Que yo abriera un sobre.

 

 

 

Hay un último detalle que todavía me conmueve.

 

 

 

Cuando Daniel fue a buscar la carta de Arturo, encontró un sobre del Instituto Biomédico Aranda en la caja de reciclaje que tengo junto a la puerta trasera.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *