A LOS 80 AÑOS, MI VIENTRE CRECIÓ TANTO QUE MIS HIJOS TEMIERON LO PEOR. LOS MÉDICOS ENCONTRARON UNA MASA ENORME, PERO EL VERDADERO SECRETO ESTABA EN UN EXPEDIENTE DE MI ESPOSO FALLECIDO QUE DECÍA: «PROYECTO ELENA».

 

 

Pensó que Arturo había estado involucrado en alguna investigación irregular.

 

 

 

Que quizá había ocultado información sobre mi salud.

 

 

 

O que había hecho algo sin mi conocimiento.

 

 

 

Mi hijo no quiso seguir leyendo.

 

 

 

Cerró la carpeta.

 

 

 

La colocó nuevamente dentro de la caja fuerte.

 

 

 

Y nunca me contó lo que había visto.

 

 

 

Durante doce años guardó aquella sospecha.

 

 

 

Cada domingo venía a visitarme.

 

 

 

Comíamos juntos.

 

 

 

Hablábamos de sus hijos.

 

 

 

Del jardín.

 

 

 

De las noticias.

 

 

 

Pero en el fondo llevaba una pregunta que nunca se atrevió a hacer.

 

 

 

¿Quién había sido realmente su padre?

 

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